Estudiaste.
Rendiste.
Y se te fue.

No fue falta de estudio: fue falta de recuperación. Sin volver a sacar la información de la cabeza cada tanto, todo lo aprendido caduca en unos meses.

El método

Capturar una vez. Recuperar todos los días.

01Una vez

Capturás

Pegás lo que estés estudiando. Se convierte en una nota y unas pocas tarjetas. Decidir qué merece una tarjeta ya es estudiar.

02Todos los días

Repasás

Diez minutos. El sistema calcula, tarjeta por tarjeta, el día en que estás por olvidarla y te la muestra justo ahí.

03Cuando fallás

Volvés a la nota

Una tarjeta fallada señala qué no entendiste. El cuaderno está para eso: consulta, no repaso.

La trampa

Por qué releer no alcanza

La fluidez no es memoria.

Al releer, el material se siente familiar y esa fluidez se confunde con saberlo. Es la trampa central del estudio: la sensación de dominio aparece justo cuando menos estás aprendiendo.

Recuperar es lo contrario. Cuesta, se siente peor, y funciona mucho mejor. Sobre eso hay dos efectos bien establecidos —el de espaciado y el de testeo— y un algoritmo, FSRS, que estima cuánto retenés de cada tarjeta para elegir el día exacto en que estás por olvidarla.

La nota es tu memoria externa — la consultás.
Las tarjetas son tu memoria interna — las entrenás.

Cuatro botones

Tu respuesta es el input del algoritmo.

No es una opinión que se archiva: es el número con el que se decide cuándo volver a mostrarte esa tarjeta. Calificar de más la degrada en silencio.

1

Otra vez

No te acordabas.

2

Difícil

Lo sacaste, pero lento o dudando.

3

Bien

Lo recordaste con esfuerzo normal.

4

Fácil

Instantáneo, sin ningún esfuerzo.

La regla honesta: si tuviste que ver la respuesta para saber que estabas en lo cierto, eso es Otra vez. No «Difícil».

Reincidentes

Cuando una tarjeta se te resiste siempre

Casi nunca sos vos. Es la tarjeta.

La app la marca como reincidente y la saca sola de la cola. No es castigo, es aritmética: una tarjeta con ocho fallos vuelve cada uno o dos días, mientras una sana vuelve cada mes y medio. Cinco reincidentes pueden ser la mitad de tu cola diaria.

Y lo contraintuitivo: casi nunca es un problema de memoria. Es una tarjeta mal escrita.

  • Pregunta dos cosas. Sabés una mitad y fallás entera. Son dos tarjetas.
  • La respuesta es una lista. Sacás dos de tres ítems y calificás mal. Para siempre.
  • El frente es ambiguo. Admite varias respuestas y producís una que no es la del reverso.
  • Interferencia. Dos tarjetas demasiado parecidas que confundís entre sí.
  • Nunca lo entendiste. El único caso donde la respuesta es leer, no repasar.

Con el tiempo esa cuenta se vuelve un espejo de cómo escribís tarjetas, que es lo que de verdad mueve la aguja.

Quince minutos por día.

Superan a dos horas del domingo, y no es cerca. Tres tarjetas alcanzan para el primer día.

Entrar

El acceso está limitado a una lista de correos habilitados. Si querés probarla, dejame el tuyo.