Capturás
Pegás lo que estés estudiando. Se convierte en una nota y unas pocas tarjetas. Decidir qué merece una tarjeta ya es estudiar.
No fue falta de estudio: fue falta de recuperación. Sin volver a sacar la información de la cabeza cada tanto, todo lo aprendido caduca en unos meses.
El método
Pegás lo que estés estudiando. Se convierte en una nota y unas pocas tarjetas. Decidir qué merece una tarjeta ya es estudiar.
Diez minutos. El sistema calcula, tarjeta por tarjeta, el día en que estás por olvidarla y te la muestra justo ahí.
Una tarjeta fallada señala qué no entendiste. El cuaderno está para eso: consulta, no repaso.
La trampa
La fluidez no es memoria.
Al releer, el material se siente familiar y esa fluidez se confunde con saberlo. Es la trampa central del estudio: la sensación de dominio aparece justo cuando menos estás aprendiendo.
Recuperar es lo contrario. Cuesta, se siente peor, y funciona mucho mejor. Sobre eso hay dos efectos bien establecidos —el de espaciado y el de testeo— y un algoritmo, FSRS, que estima cuánto retenés de cada tarjeta para elegir el día exacto en que estás por olvidarla.
La nota es tu memoria externa — la consultás.
Las tarjetas son tu memoria interna — las entrenás.
Cuatro botones
No es una opinión que se archiva: es el número con el que se decide cuándo volver a mostrarte esa tarjeta. Calificar de más la degrada en silencio.
No te acordabas.
Lo sacaste, pero lento o dudando.
Lo recordaste con esfuerzo normal.
Instantáneo, sin ningún esfuerzo.
La regla honesta: si tuviste que ver la respuesta para saber que estabas en lo cierto, eso es Otra vez. No «Difícil».
Reincidentes
Casi nunca sos vos. Es la tarjeta.
La app la marca como reincidente y la saca sola de la cola. No es castigo, es aritmética: una tarjeta con ocho fallos vuelve cada uno o dos días, mientras una sana vuelve cada mes y medio. Cinco reincidentes pueden ser la mitad de tu cola diaria.
Y lo contraintuitivo: casi nunca es un problema de memoria. Es una tarjeta mal escrita.
Con el tiempo esa cuenta se vuelve un espejo de cómo escribís tarjetas, que es lo que de verdad mueve la aguja.
Superan a dos horas del domingo, y no es cerca. Tres tarjetas alcanzan para el primer día.
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